Recientemente, Navalcarnero ha renovado la iluminación de la torre de la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, cerca de la Plaza de Segovia. Según Acción Ecologista, los focos LED de gran potencia instalados incumplen la legislación que pretende evitar la contaminación lumínica que afecta tanto a ciudadanos como a los animales que habitan la zona. Las aves que habitaban la torre, están desapareciendo o se ha alterando su conducta y los vecinos de la zona tienen dificultades para conciliar el sueño sin bajar totalmente sus persianas. Piden la instalación de pantallas, difusores y otras medidas para rebajar la contaminación lumínica y su afección a animales y personas.
Navalcarnero, 13 de mayo de 2026.
En el barrio aledaño a la histórica Plaza de Segovia, ya no tienen noche. La instalación de unos focos LED de gran potencia en la torre de la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción está provocando perjuicios en los habitantes de la zona, tanto humanos como animales. Dichas luces LED sin visera, sin difusor, sin pantalla inclumplen la legislación aplicable. Según el RD 1890/2008 y la ley de calidad del aire 34/2007, la luz no puede sobre pasar los 3000K, no puede entrar mas de 10 lux por una ventana residencial en la noche y las luces ornamentales se deben apagar de 23 a 7 horas. Así mismo, el ángulo de proyección no puede subir más de un 15-25%, mientras que el flujo al hemisferio superior está prohibido. En cambio, según Raúl Navarrete, portavoz ecologista, “Parecen los focos de un campo de fútbol”.

Desde hace muchos años, las ordenanzas medioambiental y urbanística de Navalcarnero contemplan que, la iluminación urbana preserve la oscuridad del cielo nocturno. El objetivo de ello no es otro que permitir a los vecinos conciliar el sueño sin tener que bajar las persianas o poder observar alguna estrella. Según Navarrete, “No estamos en un decorado cinematográfico de Hollywood, si no en un bonito pueblo castellano a las puertas de la sierra oeste de Madrid.”
En el entorno de la iglesia, en su torre y sus diversos elementos arquitectónicos, viven desde hace siglos una variada fauna. Cigüeñas, búhos, cernícalos, palomas torcaces, tórtolas, vencejos, avioncillos, verdecillos, gorriones, autillos, golondrinas, murciélagos y alguna lechuza según vecinos aficionados a la ornitología. Últimamente, anidaba una pareja de gansos egipcios cuyas crías eran retiradas por la policía local de los jardines parroquiales por las quejas de los feligreses. Las cotorras, especie invasora, colonizaron un cedro de la entrada hasta que fue derribado debido a las molestias que generaban. Según los ecologistas todas estas especies que antes anidaban o frecuentaban la torre y el cielo cercano están desapareciendo.
Otro de los indicios del impacto sobre la fauna de la excesiva iluminación es que las cigüeñas chasquean los picos hasta de noche. Según los ecologistas “existe un interés en que abandonen el lugar tras haber eliminado el nido del tejado de la iglesia, y después otro en el cedro derribado de la entrada.” Los cernícalos también se han ido desde hace unos meses, igualmente las aves nocturnas, gran parte de los vencejos que colonizaban la zona desde hace siglos y por supuesto los murciélagos.

Los vecinos se quejan porque ya no ven el cielo nocturno y porque la noche es naranja. Desde un punto de vista estético, como conservación de nuestro patrimonio como es la Plaza de Segovia desluce una plaza de luz tenue frente a una iglesia sobre-iluminada perdiendo el romanticismo de pueblo para parecer una especie de centro comercial. El paisaje nocturno es un inconveniente incluso para sacar una foto nocturna con ese flash continuo. Por la mañana cuando amanece todavía se ve la iluminación hasta en el tejado.
Por todo lo anterior, Acción Ecologista pide al consistorio que modifique la iluminación instalada en la zona de la iglesia parroquial y la Plaza de Segovia, cumpliendo las leyes que protegen con la contaminación lumínica y poder recuperar el paisaje y la fauna nocturna del centro histórico.



